Orar es más difícil que deslizar titulares en una pantalla—y justamente por eso importa. Jesús no vivía del entusiasmo ni de agradar a la gente. Vivía de la oración. No oraba porque le faltara poder; oraba porque la oración era el fundamento de su poder. Y nos invita a pedir con valentía, buscar con intención y llamar con perseverancia. Hay cosas que Dios quizá solo hará si tú se lo pides.
Grabado en vivo en Crossroads Church en Cincinnati, Ohio.